
La escultura de temática familiar, similar a la arcilla, moldea la calidez del hogar con el paso del tiempo.
Por casualidad, me topé con este grupo de esculturas de afecto familiar con una textura similar a la arcilla. Al instante, me conmovió profundamente. Las exquisitas decoraciones originales se transformaron en una simple apariencia de arcilla. La textura de arcilla marrón, que antes adornaba con elegancia, perdió su esplendor decorativo, pero hizo que el corazón del afecto familiar fuera aún más puro y conmovedor.
Cada escena de la escultura representa los momentos más cotidianos y felices de la vida: la ternura de una madre con su bebé en brazos, la estabilidad de una familia unida, la alegría de levantar a un niño en alto, la compañía de caminar suavemente con una niña de la mano... La textura rugosa de la arcilla evoca esos momentos imperfectos pero cálidos de la vida. Sin un tallado deliberado, ha plasmado a la perfección el vínculo familiar.
Estos momentos congelados no son grandes acontecimientos, sino las rutinas cotidianas que nos esforzamos por preservar a lo largo de nuestras vidas. Una simple pieza de arcilla, al adoptar la apariencia de un hogar, se convierte en la obra de arte más preciada. Resulta que las mejores esculturas no son aquellas con las técnicas más exquisitas, sino aquellas que logran plasmar el amor y la compañía que se esconden en el ajetreo de la vida.
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